Marketing en la era de la Inteligencia Artificial

Opinión

En un mundo en donde la Inteligencia Artificial es un concepto cada vez más presente en lo cotidiano, vale la pena preguntarse: ¿cómo podemos beneficiarnos de ella en campos tan específicos e importantes como el marketing? Todos estamos expuestos a distintos estímulos publicitarios, ofertas que nos llegan por distintos canales, para adquirir un nuevo auto, un aumento de cupo en nuestra tarjeta de crédito o una mejora en la tasa de interés para adquirir una nueva casa. De la misma forma, todos hemos sido “víctimas” de ofertas que poco o nada se ajustan a nuestra realidad, intereses o ciclo de vida en el que nos encontramos, y que en definitiva, nunca nos debieron haber llegado.

La Inteligencia Artificial, junto con el Big Data, vienen justamente a atacar este último problema, con respuestas mucho más certeras que pueden optimizar de forma radical la experiencia de los clientes, eliminando de paso mucho contenido irrelevante o “basura” en los medios. La idea es detectar y anticipar el momento de necesidad de un cliente, lo que exige mucho análisis de datos históricos y aprendizaje a través de técnicas de machine learning. Mientras más conocemos de la historia y aprendemos, mejor predecimos.
Estas mismas técnicas también tienen el potencial de ser aplicadas a la detección de fraudes, lo que añade nuevas capas de seguridad a nuestras transacciones electrónicas. Un ejemplo claro es cómo algunos bancos consiguen detectar comportamientos anómalos de compra y alertan sobre ello a sus clientes, lo que evita grandes dolores de cabeza y de bolsillo.
Entonces, cabe hacerse la pregunta de ¿quién no se sentiría feliz de que justo en el momento en que quiere comprar su nueva casa, le llegue una buena oferta de crédito hipotecario de un banco a tasa preferencial?. O que su tarjeta de crédito robada se bloquee automáticamente por detectarse un uso anómalo, ya sea por monto, tipo de transacción o incluso geografía?

Cuando en Chile nos encontramos justamente discutiendo sobre la protección de los datos personales, cuáles deberían ser sus usos permitidos o en qué contextos, es importante entender que se debe lograr un equilibrio entre el bienestar del consumidor y la eliminación de los beneficios que estas nuevas tecnologías y sistemas traerán para los mismos, que hoy estamos intentando resguardar. Está ampliamente demostrado que los usuarios sí están dispuestos a compartir su información, pero esto debe ser a cambio de valor. Y esa moneda de cambio debe ser tangible por el usuario, a través del resguardo de aquellos datos sensibles que, mal administrados, pueden tener otros fines. El gran desafío de las empresas radica en su capacidad de apoyarse en la tecnología e inteligencia necesaria para hacer del marketing directo una oportunidad, pero que al mismo tiempo, los usuarios se beneficien de ella.

La tercera, Marketing en la era de la Inteligencia Artificial, 2018-5-4